¿De verdad nos atrevemos a echarle la culpa de todos nuestros males a la dieta, porque ahora resulta que tomamos comida envenenada?

 

mata5Parece que está de moda decir que gran parte de los problemas de salud del mundo actual son consecuencia de la mala calidad general de la comida que tomamos hoy en día… De ahí que libros como “La enzima prodigiosa” o “Mis Recetas anticáncer” se hayan hecho súper-ventas en épocas recientes, mucho más estando avalados por profesionales sanitarios (ambos escritos por médicos). No puedo hacer una crítica profunda de estos libros en concreto porque no los he leído al completo. Os prometo que lo intenté. Con la enzima prodigiosa me resulta imposible. Ya sólo en el primer capítulo cuando el autor (Hiromi Shinya) cuenta que ha revisado la dieta de más de 300.000 pacientes suyos, me cuesta dar crédito, la verdad… Eso son casi 30 años de trabajo ininterrumpido, 8 horas al día, incluyendo fines de semana, sólo para recopilar los datos, la dieta de cada uno de ellos… Por decirlo de alguna manera más gráfica, es como si una sola persona dedicara su vida a recoger los hábitos alimenticios de toda la pobla
ción de Córdoba, y luego ¿Para qué? Porque digo yo que con semejante base de datos, pueden salir una serie de estudios científicos brutales, con una validez tremenda, sin embargo, si buscamos al autor en Pubmed (Una base de datos que recopila los trabajos publicados en múltiples áreas de la ciencia), resulta que sólo hay un autor con ese nombre y que ha publicado un sólo artículo relativo a los factores epigenéticos que influyen en el desarrollo del cáncer de células renales… Probablemente ni siquiera es la misma persona que publica el libro. No sé… Me suena raro…

El otro libro, “Mis Recetas anticáncer”, está escrito por una Médico de Familia, Odile Fernández (de nuevo ninguna publicación) que desgraciadamente padeció un cáncer de ovario estadio IV (Lo que significa que era metastásico) según describe en su libro. Además del tratamiento médico (Farmacológico y quirúrgico), atribuye el hecho de la “Curación” (Es una palabra muy fuerte y que hay que usar con mucha precaución en una neoplasia estadio IV, doctora) a una serie de recetas de su invención, utilizando documentación extraída de Pubmed (Los profesionales sanitarios echamos de menos alguna referencia bibliográfica en este sentido en el libro). A ver, la idea del libro no es mala, probablemente ni siquiera criticable, pues se basa en realizar una dieta saludable, aunque echo en falta alguna receta de carne (No me lo invento yo, eh. En la pirámide de Oldways de la dieta mediterránea se recomienda comer carne una o dos veces al mes). Me gustaría saber por qué no hay recetas de carne, en serio. Lo que sí me parece fatal, a mi modo de ver, es el título que induce a pensar “Come de estas recetas, para evitar el cáncer”, lo cual, sí que me parece una auténtica temeridad.

Y paso a explicar por qué no creo en este tipo de pseudo-ciencia…

Ya digo que ahora está de moda (y lo digo con el conocimiento de causa que me da valorar pacientes con patología digestiva a diario) echarle la culpa de todas nuestras dolencias al gluten, a los azúcares, a la lactosa, a la comida procesada y un largo etcétera. Pero vamos a pararnos a reflexionar un poquito… En medicina,
los que hemos hecho algo de investigación clínica (aunque haya sido a nivel súper-básico como yo), sabemos que no existen las verdades absolutas y que para poder demostrar algo se necesita que se den muchísimos factores, de ahí que la mayoría de estudios serios y bien Med_pyramid_flyerrealizados a lo más que puedan llegar en sus conclusiones es que “En la cohorte de pacientes estudiada, la circunstancia A favorece la situación B y que la probabilidad de que esto sea debido al azar es X”. Ya sé que es una terminología muy vaga, pero, lamentablemente, la gran mayoría de veces no se puede llegar a más, y eso cuando podemos llegar a esta afirmación, porque hay muchas limitaciones.

Por ejemplo: “Si no te pones el cinturón de seguridad y tienes un accidente, tienes más posibilidad de fallecer”. Esto que parece de perogrullo y que nadie se atreve a discutir, simplemente no está estadísticamente demostrado. Podemos intuir que es verdad, por lo menos es de sentido común, pero resulta que para hacer esta afirmación tendríamos que diseñar un estudio de la siguiente manera: Coger X individuos y ponerlos a conducir, la mitad de ellos con el cinturón abrochado y la otra mitad sin él. Una vez alcancen la velocidad establecida, utilizando el mismo vehículo, hacerlos tener un accidente en las mismas circunstancias. Después hacer un análisis estadístico para ver si en la cohorte de individuos que no lleva el cinturón se han muerto más que en la que sí lo llevan… Evidentemente esto no se puede hacer.

El ejemplo anterior vale para los dos sentidos, es decir, que si no está demostrado que llevar cinturón prevenga el fallecimiento en caso de accidente, tampoco está demostrado que el que no llevarlo, la favorezca. Por este motivo, nunca tengo argumentos frente a mis pacientes cuando me dicen que tal o cual dieta es más saludable que tal o cual otra. Lo único que puedo decirles es que no está demostrado (No hay estudios) que una u otra sea mejor o sea peor, que tal vez lo sea o tal vez no, pero que ni yo tengo la solución a esa respuesta, ni mucho menos la vecina del quinto que se ha leído un libro que se compró en el rastro…

Otra cosa que nadie parece tener en cuenta y que además es tremendamente dolorosa, es cómo no se compara la alimentación que llevamos nosotros, en nuestra sociedad avanzada, con la que llevan en los países del tercer mundo, aunque ellos, seguro que no comen ni exceso de azúcares, ni le echan cuenta al gluten… el día que pueden comer, claro… Y sin embargo no parece que tengan menos enfermedades… Ya digo que es muy dolorosa la comparación. Nuestro estilo de vida (entre el que se incluye nuestra dieta) nos ha llevado a una esperanza de vida que es la mayor jamás alcanzada (actualmente 80 años para hombres y 85.6 años para mujeres). No sé… Decir que la dieta que hacemos es mala porque sí me parece arriesgado.

  • Es que ahora hay más tumores que antes.
  • ¿De verdad? Bueno… Parece que esto sí es cierto. La incidencia de neoplasias ha aumentado en torno a 30.000 casos en los últimos 3 años…
  • VES, TE LO DIJE!!!

Sí es verdad. La incidencia de cáncer va en aumento… A la par que la población envejece, por cierto… Tal vez es que ser más longevos, conlleve este tipo de desórdenes, claro que esto tampoco lo puedo demostrar (del mismo modo que nadie me puede demostrar lo contrario). En el Imperio Romano la esperanza de vida al nacimiento era de 21 años y el 90% de la población tenía menos de 45 años (Sólo el 10% superaba esta cifra), y probablemente esto se mantuvo así hasta el siglo XIX con la llegada de la revolución industrial (Pura especulación, eh… No tengo los datos concretos). En este periodo hemos llegado a una esperanza de vida en nuestro país, al nacimiento, que supera los 80 años. Parece evidente que antes la gente no se moría de cáncer… Se morían desnutridos por una celiaquía con 1 año… Se morían por enfermedades infecciosas… Se morían porque se fracturaban un hueso, porque hacían una sepsis secundaria a una herida en un pie, porque nacían de nalgas… Por mil cosas que hoy nos parecen una barbaridad, pero claro, se morían y no les daba tiempo a desarrollar un cáncer.

En fin. Lo que me gustaría que la gente se diera cuenta es que en este tipo de situaciones no hay verdades absolutas. Que todos los datos y toda la información hay que saber filtrarla y procesarla. Toda la gente de mi edad hemos vivido cómo el aceite de oliva que era muy malo, ahora resulta que es muy bueno y que las cosas cambian conforme va cambiando nuestro conocimiento. Igual que yo estoy abierto a que tal vez haya una dieta que sea más saludable que otra (No sé si vegana, vegetariana, carnívora, tailandesa o a base de insectos), por favor, que nadie me intente convencer que el origen de todo cáncer, de toda patología en general, se debe a la dieta que tenemos en nuestra sociedad.

Se agradecen comentarios

 

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2 Comments
  1. Muy buen artículo
    La esperanza de vida aumenta y con ello la posibilidad de desarrollar a lo largo de la vida alguna de estas enfermedades aumenta.Supongo que es así.
    Intuyo que llevar una dieta sana y basarla en alimentos naturales y que no estén tratados con química ayudará a prevenir.
    Desde el punto de vista de alguien que no es médico ni especialista en nutrición.
    Solo presumo de hacer acopio de la prudencia y del sentido común
    saludos al doctor Fernandez

  2. Efectivamente, Antonio…

    Llevar una vida saludable es importante, pero lo más importante de todo es no ser Talibán de nada 😉

    Un abrazo!

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