Saludos, amigos y vecinos.

El pasado Sábado, 14 de Noviembre de 2015, una cincuentena de ex-alumnos del Institut Nº 6 de Palma de Mallorca (Extensión del Guillem Sagrera y actualmente Institut Josep Maria Llompart) nos reunimos a celebrar que hacía 30 años coincidimos, en los sótanos del edificio, para iniciar nuestra enseñanza secundaria, lo que antes de la LOGSE se conocía como BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) y COU (Curso de Orientación Universitaria).

Foto de Grupo

BasketComenzamos la tarde, como hacíamos con nuestros 15 ó 16 años con un partido de “Basket”, al que asistimos, Rodrigo del Olmo, Javier Ambrojo, Ramón Benítez (Organizador del evento), Matías Tugores, Juan José Ortuño, Miguel Angel Roselló y yo mismo. Aguantamos estoicamente una horita de peloteo suave (la edad y el desentreno ya no dan para más), en la que echamos un partido a 21 (que por cierto ganaron, en inferioridad numérica, Ramón, Juanjo y Matías con triple final de éste último :) ).

 

Más tarde, tras la ducha de rigor y acicalamientos varios, a eso de las 8 y media de la tarde habíamos quedado para la anhelada reunión. Tengo que agradecer muy especialmente a Manolo Molina que hiciera de chófer nuestro, de Toñi Ramírez y mío. Recuerdo con especial cariño ese trayecto en coche, desde casa de mi hermana al hotel, donde atropelladamente nos pusimos al día, sin miramientos, de lo que habían sido nuestros últimos 30 años, ya que salvo en una ocasión que coincidí con Manolo hará unos 4 años, no había vuelto a ver a nadie del “insti”. En serio, fue un trayecto muy muy entrañable. Me encantó ver a Manolo, agradeciéndole el esfuerzo que hizo después de una tarde “complicada”. Me encantó también reencontrarme con Toñi, seguramente la persona que mejor recuerdo del instituto. Decir que no ha cambiado nada sería ser injusto. Ha cambiado, mucho, y todo para bien 😉

Grupo InstitutoA lo largo de la velada me di cuenta cómo, desde los ojos de mis compañeros, debo haber madurado (no diré envejecido, aún no). Todos tienen (tenemos) patas de gallo, la piel más estropeada y, en general, hemos perdido el brillo en el rostro que da la insultante juventud que pasamos juntos. Aquellos años en los que las muchachas (tan guapas todas) no necesitaban maquillarse, porque tenían el maquillaje natural que otorga la edad temprana. Imagino (estoy seguro) de que ellos opinan lo mismo de mi. A pesar de todo los “¡Estás igual!” mentían por toda la sala.

Cena institutoCoincidí, además de los citados, con Víctor, Juani Cuevas (me quedé con ganas de charlar con ella), Ismael, Carlos (Nuestro base en el equipo de los COU-jon-U2), José Carlos, Pep, Eva, Carmen y un largo etcétera que me resulta imposible recordar.

Quedamos para cenar, sí, aunque la comida fue lo de menos, fue un picoteo de pie, con algunas tapas decentes que retiraron antes de lo que a la mayoría nos hubiera gustado, ya que con la emoción del reencuentro y la prisa por ponernos al día, las bandejas se retiraron casi llenas. Hubo queja en general del servicio. No obstante, para lo que nos costó, que fueron 25€, yo no estoy para nada descontento. Comí lo que pude, bebí más de lo que pude y hablé menos de lo que quise.

De vuelta a casa se encargó nuevamente Manolo de acompañarnos tanto a Toñi como a mi. Cuesta trabajo encontrar gente como vosotros, en serio.

Un beso enorme y hasta pronto

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